domingo, 27 de mayo de 2012

Negación y evasión

Hacía mucho que no escribía, y sé perfectamente por qué es. Lo que pasa es que antes venía y escribía, y me iba descargando. Y un día, de repente (o quizás no tanto) dejé de venir a descargarme. Por qué? Porque estaba (estoy) en negación. Pero una negación tal que racionalmente sabía que existía pero no podía decirlo en voz alta ni escribirlo, porque eso iba a hacerla real. Bueno, ahora acepté que hay una negación. Pero no quiero dejar de negar... eso. Porque... bueno, tengo mis motivos. Pero aceptar que estoy negado es un paso importante, aunque no parezca. Creo. Y bueno, nada. Ahora que lo pienso, escribiendo no tengo por qué llegar a ninguna solución, así que no tiene sentido buscarla ahora o procrastinar la entrada para hacerlo. Prefiero escaparme por la tangente. Porque cuando uno se pone a pensar demasiado algo, termina dejando de pensar con claridad, es como que te tenés que alejar para ver las cosas mejor.

Igual sigo sosteniendo que sería un ser feliz si no pensara. O por lo menos, no sería un ser infeliz.

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