jueves, 2 de agosto de 2012

Como auriculares en un bolsillo

Quiero escribir y no sé qué escribir porque no sé cómo describir lo que me pasa sin describir lo que me pasa porque necesito expresarme pero no quiero expresar lo que tengo adentro, porque lo quiero sacar.

Y lamentablemente entiendo perfecto lo que quiero decir. Y son las tres de la mañana y no puedo dormir y estoy pelotudeando acá porque prefiero estar mañana como si hubiera muerto hace diez días en vez de tener que pensar hasta dormirme. Porque cuando pienso, termina todo mal. No por llegar a conclusiones horribles, si no al contrario. Porque acomodo mentalmente las situaciones como quiero, siempre, y una parte de mí sabe que las cosas en realidad no son así pero se tiene que reprimir porque al resto le conviene pensar lo contrario, y estar así en un estado de calma relativa.

Y es una mierda ese estado de calma relativa, porque es un círculo vicioso: mientras esté tranquilo, voy a seguir 'manipulando' todo y nunca voy a poder asimilar lo que realmente pasa.

Y todo esto es difícil porque no quiero decir qué es concretamente lo que pasa. Porque tendría un montón de implicaciones que no podría afrontar. Sí, es verdad que ahora estoy hablando de eso, pero una cosa es hablar de eso y otra cosa es decir qué es. Como que no lo puedo escribir ni decir en voz alta porque eso haría que todo fuera real. Si lo conservo todo en mi cabeza, es como más abstracto.

Y no es que me cueste hacer que no pasa nada, generalmente, pero cuando tengo un rato así sin hacer nada, como ahora, empiezo a pensar y empieza la tortura mental. No puedo así yo. Pero bueno. Lo mejor va a ser que me vaya a dormir, y mañana intentar escribir una canción. Espero lograr algo.

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